jueves, 25 de octubre de 2012

deportes

Casillas y Cristiano, tras la derrota en Dortmund. | Reuters
Alemania sigue maldita para los blancos, su 17ª derrota en 24 visitas. Se dice pronto, la lectura estadística no puede ser más negativa. La positiva es que no mereció el castigo en un pulso de poder a poder frente a un señor equipo tan directo como él, con una derrota al filo influenciada por dos errores. Este Dortmund, prototipo alemán de poderío y físico, también dispone de artistas en elementos como Götze o Marco Reus, además de la movilidad diabólica de Lewandowski. Aspira a entrar en la aristocracia europea de la que forman parte los blancos y presentó credenciales. Sus dos goles fueron a cuenta ajena, una mala entrega de Pepe y un despeje algo blando de Casillas que, por lo demás, estuvo en su sitio, perfecto. Entre resbalones inoportunos de los blancos y demasiados pases de la verdad imprecisos, se pagó la recaída de Khedira al cuarto de hora en un partido físico y de tan altísimo ritmo. Modric es otra cosa y no se mostró tan estajanovista como Alonso. Debe tomar más altura. La cosa no es dramática, queda margen con el pinchazo del City. [Narración y estadísticas (2-1)]
El grupo de Mourinho, que calcó la defensa contra el Celta, estuvo a un buen nivel, pero tuvo dos déficits claros, el del pase de la verdad y un par de errores que le costaron los goles. Estas disputas tan equilibradas se deciden por detalles, y en esos estuvo más afortunado el local, con una afición que aprieta como pocas. Da gusto ver el ambiente de fiesta en las gradas de este templo alemán de la Bundesliga. Volvían al lateral Marcel Schmelzer y el 'espíritu libre' Mario Götze, un diablo por sus continuas asociaciones que amargó a Essien cuando se dejaba caer por allí. Por ese lado salieron las mejores combinatorias amarillas, ganando superioridad por la poca implicación defensiva de Cristiano cuando ya el marcador estaba en contra. Como su enemigo, la tropa de Klopp no necesita mucho balón para mostrar la eficacia, pegada directa que manda a la lona.
El local salió agresivo, a marcar terreno mordiendo; el visitante se amparó en más posesión de balón, más en el control. Al Madrid le costó sujetar la movilidad de Lewandowski, pero arrancó autoritario en el medio y lanzándose arriba a la mínima que la tomaba Di María. Khedira, el hombre que más sujeta el medio, recayó de su lesión en el muslo pasado el cuarto de hora. Salió Modric y. Ambos enemigos se contestaban entre acercamientos de Cristiano, Di María, Lewandowksi y Kehl, pero la posesión blanca se diluía al acercarse frente a un Dortmund con coraza que arma y regala el fútbol en zarpazos. Benzema, que dejó detallazos, no se conectó del todo al partido.
Ambos técnicos temían la pérdidas del balón porque saben de la rapidez y la eficacia con la que castigan los errores ajenos. Así llegó el primer gol alemán, en un regalo de Pepe hacia Kehl en la salida de balón. El pivote del Dortmund la entregó de forma instantánea para Lewandowski, que percutió como un relámpago entre los dos centrales blancos y la sacudió al palo izquierdo de Casillas. Un fusilamiento imparable que habla de lo poco o nada que necesita el Dortmund para fabricar un sopapo. Y también de la fiereza móvil de Lewandowski, un centrodelantero muy capaz tanto dentro como fuera del área. Domina bastantes aspectos este ariete polaco.
Y apenas dos minutos más tarde, una concatenación de dos obras sirvió al Madrid para contestar al gol alemán. El Dortmund se equivoca en una entrega y la visión de Özil, catalejo y cartabón a la vez, lanzó en largo la estampida del 'galgo' Cristiano. El portugués, algo escorado, cobró la pieza al colocar una vaselina por encima del portero. Desde luego que Weindenfeller se equivocó en su salida a tapar a medias, pero Cristiano la peinó perfecta esperando el bote. Es su séptimo gol seguido sumando Liga y Champions, ya está en su órbita.

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